martes, 16 de noviembre de 2010

Cielo

—Me hubiese gustado que todo fuese perfecto, que no hubiese guerras… que no hubiera sufrimiento… Ese ha sido mi único deseo… —dijo el abuelo, mientras sus ojos se cerraban, y vi la juventud y alegría en sus ojos, como si hubiese encontrado lo que buscó todos los años en vida.

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