
Esperaba desde hacia años aquel regalo. Aquel que había pedido en secreto desde que tenía memoria. Ahora, por fin, iba a obtener el regalo más deseado en toda su eternidad por ella.
Observaba aquellos ojos, no podía dejar de verlos, estaba hipnotizado en ellos, aquellos que se acercaban más y más, cerrándose, y dándole su regalo.
Sus labios se rozaron suavemente
Y así, en el veneno de aquellos labios
Él se embriagó en el bello abrazo
De un beso.
Y así, en el veneno de aquellos labios
Él se embriagó en el bello abrazo
De un beso.